miércoles, 20 de mayo de 2009

Guerra

Atrapado entre cadáveres
Estoy rodeado de almas que cargan a sus hijos muertos
Las lágrimas de una niña al ver su padre morir
En la cumbre una cabeza sobre una estaca señala el camino

Una antorcha con una llama insipiente
Un camino de barro y sangre
Me arrastro en inercia y dolor

El reino de lo oscuro y dañino
El infierno negro frió e infeliz
El hedor a muerte y fracaso
Soy otro caído

Una sonrisa labrada entre cien odios
Una lágrima perdida entre mis llagas
Llevo el alma cercenada de dolor
Trato de arrancarme los ojos y no puedo

Los cuervos y rapaces celebran mi andar
Su mirada penetrante cínica y fría
Llenos del deseo de verme caer
Lujuria hay en su ser
Sus gritos y chillidos son abucheos
Que se ponen ante mi como obstáculos

Otro cuerpo con peste intenta huir una vez más
Una expresión inerte se apodera de mi
Una guadaña acaricia mi rostro
Caigo empapado sobre el consuelo que trae la lluvia
La fría muerte ha venido por mi.

En lo profundo de mi ser
En el borde de lo oculto
En en límite de lo humano
Un simple sencillo y perenne Adiós.

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